DESEO – Microcuento

Cuando el deseo se hace insoportable sólo quieres llenarte de placer.

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Él todavía se encontraba sentado frente a su monitor de trabajo cuando la idea comenzó a gestarse en su cabeza. Sintió mariposas volando en su vientre solo de imaginar lo que haría al llegar. Una rápida mirada al reloj de la oficina le confirmó que la hora de salida se acercaba.

Durante el trayecto a casa no pudo evitar mojarse los labios en anticipación. Sus dedos temblaban de imaginar el primer contacto. En un cruce estuvo a punto de saltarse el semáforo por lo que tuvo que frenar de improviso y casi causa un accidente. Su ensoñación se vio interrumpida por los bocinazos de protesta y los insultos hacia su persona. Trató de concentrarse hasta llegar a su destino pero era difícil. El deseo lo dominaba.

Cuando por fin pudo bajarse del auto y abrir con manos temblorosas la puerta de su morada, la vio a lo lejos: Hermosa, erguida e imponente, esperándolo. Dejó caer sus cosas ahí mismo: portafolio, llaves y saco acabaron en el piso de madera. La urgencia ya era incontrolable. Buscó torpemente lo que necesitaba y con movimientos lentos y suaves la descorchó.

«Abrir una botella de vino es lo más parecido a tener sexo… sin sexo» pensó, mientras servía el rojo líquido en una copa y después mojaba su boca explotando de placer.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla