El Caso Olvera

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Una sombra se introdujo en la habitación del enfermo. Olía a una mezcla de medicinas y orines, un olor que por más que se limpiara permanecía acechando todo el tiempo, como un animal.

Tiempo atrás, como una flor marchita que se deshoja en el viento, Francisco Olvera había empezado a soltar sus más oscuros secretos. Afectada su psique a causa del daño causado por diversas enfermedades debilitantes, salieron a la luz infidelidades sin fin y el hecho de tener, oculta, a otra familia.

A pesar de la oscuridad, la sombra se movió con precisión, pues conocía el dormitorio de memoria tras mucho tiempo de entrar y salir de él llevando alimentos, ropa limpia, medicinas y productos de aseo.

Él siempre aparentó ser un hombre intachable y exigió esa misma rectitud a los de su casa. Reaccionaba exageradamente ante cualquier falta, por nimia que fuera, y le hacía la vida imposible a su mujer, Clara, celándola al extremo, temiendo que quizás ella también era capaz de lo mismo que él. Sintiéndose traicionados, y sin poder reclamarle nada, pues Francisco ya no los reconocía, sus dos hijos se negaron a volverle a ver.

La sombra sacó del armario una almohada y se acercó al espantapájaros que dormía en el lecho. Colocó la almohada sobre el rostro que adivinaba enjuto y aplicó toda la fuerza de que era capaz para impedirle la respiración. El hombre comenzó a moverse, pataleó e intentó con débiles esfuerzos quitarse aquello que lo ahogaba.

Mientras aquella boca vomitaba los escabrosos detalles de su doble vida, Clara se perdía en preguntas sin respuesta: ¿Por qué ella no había sido nunca suficiente? Recordaba cuando él regresaba de alguna de sus continuas ausencias, siempre buscando la menor excusa para acusarla de deslealtad. Y después, cuando tenían sexo, ¿estaría él pensando en alguna otra mujer? A veces, asqueada, dejaba de atenderlo con el esmero que siempre había puesto desde el momento en que cayó enfermo, hacía ya varios años.

En minutos, el cuerpo quedó laxo. Cuidadosamente, la sombra devolvió la almohada a su lugar y salió para dirigirse a la cocina donde se preparó un té. Por primera vez en mucho tiempo Clara sintió paz. Ahora solo faltaba organizar el funeral.

Al cesar el flujo de información, la detective Greta Sánchez se tambaleó y tuvo que apoyarse en la reja del jardín, que crujió ante el embate de su cuerpo, que además de alto, cargaba algunos kilos de más. Clara, la viuda, pensó que aquella enorme mujer que se había presentado como una nueva vecina se estaba sintiendo mal y le ofreció agua. Greta siempre se mareaba cuando leía en los ojos de las personas y todo tipo de datos comenzaban a llegarle de la nada, como si su mente fuera una antena. Los ojos cansados y tristes de Clara le habían revelado muchas cosas. Clara insistía que pasara al interior de la casa y tomara un poco el fresco. En vez de eso, Greta se despidió precipitadamente y retornó a su diminuto y caótico departamento, donde se puso a calentar comida congelada, que acompañó con varias cervezas mientras rumiaba sus pensamientos. Con la información que tenía no sería difícil hacer confesar a la viuda.

Esa noche a Greta le costó mucho trabajo conciliar el sueño. ¡Francisco se parecía tanto a su propio padre! Un hombre vil y mentiroso que siempre antepuso su placer a su propia familia. Recordó a su madre y todas las penas sufridas a causa de su marido.

Al otro día se entrevistó con la mujer que la había contratado: Luz Olvera. Era un personaje desagradable y nervioso, con cara de halcón, que no paraba de pasar unas llaves de una mano a la otra.

—Y bien detective… ¿Qué pudo averiguar? ¿Lo mató la perra de mi cuñada verdad?

Greta fingió repasar las notas de su libreta, luego se pasó la mano por su melena corta y descuidada y en la que ya se asomaban algunas canas, después miró fijamente a su interlocutora, tratando de que su «antena» no captara nada, esto requería a veces de un gran esfuerzo, pero era necesario para no enloquecer.

—Lo siento, no encontré nada extraño, su hermano murió de un paro respiratorio, tal como lo determinó el médico de la familia.

Luz hizo un mohín de disgusto y decepción y sacó su cartera para pagar los honorarios de Greta. Mientras lo hacía, esta pensaba en que debería de dejar los sentimentalismos de lado, su negocio como detective síquica no marchaba bien y este tipo de cosas no la ayudaba. La mujer salió de su oficina dando un portazo pero Greta se sintió aliviada. Su mano buscó en un cajón de su viejo escritorio y sacó una botellita de whisky, le dio un trago largo y pensó: «mañana será otro día».

801 palabras.

Autor: Ana Laura Piera

Relato ganador de El Tintero de Plata XXXI edición.

88 comentarios en “El Caso Olvera

  1. Hola, Ana. Un detective sobrenatural, en este caso una mujer, distinto a los que he leído. Muy bien caracterizado el personaje protagonista. Y el villano , aunque es el cadáver, también. Mucha suerte en el concurso. Abrazo.

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          1. Sí, desde luego, a eso me refiero; que era la síquica percibiendo (vislumbrando) las sombras de los participantes en el crímen. Me imagino que los veía como sombras porque la clarividencia no es como mirar a través de una cámara HD.

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  2. Me siento muy identificado, pues sobre detectives es algo que me complace mucho escribir, y da la casualidad que uno de los largos que tengo es sobre uno «psíquico» también, el menda, que emula las hazañas de «Carnacki, Detective Psíquico» de W. H. Hodgson,[Editorial Valdemar] muy gótico al estilo clásico (¡es de mis géneros predilectos!) Si no has leído ese libro, te lo recomiendo,[¡El autor es tremendo, algo antiguo, como me gustan a mi las cosas, tiene más obritas sobrecogedoras!] aunque él no lee la mente. El tuyo me agradó mucho porque no puede dejar de influenciarse en el trabajo por sus diablos interiores.
    ¡Que tengas buen Martes!

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  3. Buenos días, Ana.
    Tremendo poder el de la detective, que le podrá ser útil en su trabajo, pero que debe reportarle pesadillas ante tanta maldad escondida por todos los rincones.
    Muy buen relato. Comienza simulándonos un tiempo presente para el asesinato que se convierte en pasado en la mente de la detective. Inquietante el paralelismo de las dos familias. Genial giro final ante la «resolución» del caso con la doble venganza, una real y otra deseada. ¿Acerté? 😉
    Felicidades, un abrazo. 🤗👍🏼

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    1. Me parece que sí Jasc, la primera parte es la información que la detective puede «ver» al mirar a los ojos de la viuda. Ella sabe que es la asesina, pero después intervienen sentimientos en ella que le impiden cumplir con su obligación. De alguna forma está vengándose de la situación con su propio padre. Tenía dudas por la estructura del inicio que creo puede ser confusa. Gracias por comentar, por cierto ya tengo el relato para el VadeReto.

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      1. Jelou, again, Ana.
        Pues yo esa parte la he visto clara. Tuve un despiste en el centro del relato, pensando que había alguna relación entre Greta y Carla, pero más por mi torpeza que por tu narración. 😜
        Ole, deseando leer tu relato galáctico. 😉😊🤗👍🏼

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  4. Ana, no deja de sorprenderme tu gran imaginación. Hoy nos presentas a una detective con poderes psíquicos.
    Me gusta como desarrollas la trama y nos haces empatizar con la asesina. Hasta consigues que veamos bien que Greta, engañe a su cliente.
    Un abrazo y suerte.

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  5. Es que una cosa es lo legal, la terrenal justicia y otra muy distinta es el perdón logrado en la comprensión o identificación, si quieres. La cuñada de Clara es a todas luces vengativa y está muy lejos de aceptar que su hermano, de cualquier modo moribundo, no hace más que aumentar el calvario de su familia y vaya a saber cuantas mujeres. Legalmente no se puede aceptar la conducta de la detective, literariamente, sí, claro que sí. Gran trabajo. Ana

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  6. Hola Ana , me a gustado mucho tu relato , la verdad es que en esta ocasión la detective actuó de buen corazón , ya que siempre el marido de la pobre víctima , era un ser despreciable , a fin de cuentas se iba morir igual ya que estaba enfermo.
    Y mañana sería otro día.
    Saludos de flor y feliz semana santa.

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  7. Me ha parecido un buen recurso, Ana, utilizar la mente lectora de la detective para desarrollar las diversas escenas. Se hace necesario leerlo entero y en una segunda lectura más calmada, comprender la estrategia que tan bien has utilizado. El relato es complicado (en el mejor de los sentidos), porque la psiquis es complicada. Siempre he pensado que las personas que posean ese «don» (y no me refiero a los miles de cuentistas que pululan por ahí), debe ser difícil sobrellevar la carga de los pensamientos y sensaciones de los demás. Tu detective se refugia en el alcohol por ese motivo, supongo. Me encanta su imperfección, la humanizas con sus defectos. En fin, que me ha gustado ese personaje mucho y la estructura que le has dado al relato es magnífica.
    Un abrazo, Ana.

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  8. Hola, Ana. También a mí me ha gustado muchísimo tu relato. El personaje de la detective es absolutamente genial y la estructura de la trama, como dice Isabel, muy pensada y muy bien armada. Una historia repleta de matices que atrapa desde el inicio. Felicidades y mucha suerte.

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  9. Por lo que entendí, Greta y Clara podrían ser hermanas, por parte de ese personaje, hipócrita, asfixiante.
    Por lo que sería una razón más, para no acusar a Clara. Además de entender su punto de vista. Un don que es un arma de doble filo.
    El exceso de peso de la detective podría estar relacionado con consumo de cerveza, que parece ser un escape a los conflictos emocionales. Con su negocio de detective psíquica.

    Tengo un personaje, Ulises Lestrade, detective de asuntos paranormales, que parece tener una especie de mareo, cuando conecta en su mente los elementos del caso, resolviéndolo. Lo que siempre preocupa a Sofía, su pareja profesional y pareja sentimental.

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  10. Hola, Ana
    Me ha gustado la detective con poderes psíquicos, carismática.
    Sin embargo el relato está configurado con personajes muy reales, como Clara y sus circustancias y su cuñada, luz… ¿sabrá por todo lo que ha pasado Clara?. En fin un relato redondo. Suerte en la convocatoria.
    Saludos

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  11. Hola, Ana, muy original e imaginativa propuesta. Distinta al resto por ese toque fantástico, de fantasía oscura nada más; creo que mi favorita. Muy bien jugado al despiste con eso de las sombras y un narrador semiomnisciente que te lleva de la mano hacia el final tan potente con la parte introspectiva. Me pareció un trabajo soberbio.
    Un abrazo y mucha suerte

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  12. Hola Ana, muy bueno tu relato, esa detective psíquica, que tuvo la bondad de salvar a esa viuda sufrida, me gustó leerte, está muy bueno tu relato, mucha suerte, saludos, PATRICIA F.

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  13. Hola, Ana. Un detective que a su profesión una el don de la clarividencia, juega con ventaja sobre el resto. El hecho de ocultar un crimen porque la víctima era indeseable es un recurso que se utiliza bantante y tú has sabido llevarlo con maestría. Suerte en el Tintero.

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  14. Hola Ana. Una apuesta innovadora la de la detective psíquica que percibe los pensamientos y supongo que las emociones de los demás, algo que puede ser muy útil para su trabajo pero sin duda es una carga muy pesada para la vida personal. La detective se debate entre su labor profesional y la identificación que siente por Clara, que ha sufrido sus mismos problemas. Buen relato. Un abrazo.

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  15. Me ha encantado. Empezando por la detective psíquica, pasando por la manera de narrarlo y terminando por el desenlace. Una simbiosis de distintos géneros que ma ha parecido muy buena. Será porque lo paranormal me gusta mucho, pero cómo lo has contado es lo mejor. Eres desde ya una de mis favoritas.
    Un beso.

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  16. Qué conveniente el poder de la detective, va muy bien con su profesión. Y concuerdo con ella, debería dejar los sentimentalismos de lado, pero entiendo que debe ser difícil.
    Suerte en el concurso.
    Un saludo.

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  17. Hola, Ana. Bien por este personaje que nos has presentado, a pesar de sus extravagantes habilidades sigue el patrón del detective clásico; impartiendo justicia donde las leyes impersonales solo constatan los hechos y no el motivo de los mismos, como en este caso justificado.
    Saludos y suerte.

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  18. Al margen de que la historia está muy bien llevada, con ese final que pone en entredicho la ética profesional enfrentada al deseo de hacer justicia, me ha gustado esa alternancia de párrafos sobre el presente y el pasado.
    Un saludo.

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  19. A mi me ha gustado mucho, Ana, y como ya he leido otros comentarios que destacan aspectos con los que estoy totalmente de acuerdo, me centro en un punto fundamental para mí: la idea controladora. Esa pregunta que subyace en el relato y que solo se desvela cuando ella toma su decisión. Porque el tema de este relato, tal y como yo lo veo, son los principios éticos de esa detective, y si se debe más a ellos o a su cliente. Porque ella se convierte en juez y decide una absolución, transformando un asesinato en la ejecución de una sentencia. Destaco esta sobre otras virtudes porque aquí está la profundidad de esta historia. Esto es jugar a otro nivel, y eso me encanta.
    Un gran abrazo.

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