Sueños de otro Mundo.

Photo by Elia Pellegrini on Unsplash

De pequeñas mi hermana y yo fingíamos estar dormidas, apagábamos la luz y no hacíamos ni un ruido. Mamá pasaba suavemente frente a nuestro cuarto, se detenía un poco para asegurarse que no estuviéramos despiertas, y luego cerraba la puerta de su propia habitación. Era el momento de escabullirnos en medio de la oscuridad hacia el jardín.

A las dos nos gustaba tendernos en el césped y mirar el cielo, pero era Elisa la experta en estrellas, planetas, constelaciones y agujeros negros. Siempre quiso un buen telescopio y fue hasta que creció y estudió astronomía que pudo tener uno. Por mi parte yo la escuchaba sin añadir mucho. Luego de vuelta en la cama, tenía sueños extraños que luego al despertar me venían como escenas inconexas unas de otras. Me veía vívidamente en la superficie de un mundo lejano, donde del cielo colgaba una luna rojiza de un lado y un planeta con anillos del otro. Había un mar de tintes violáceos que lamía una playa de arena muy blanca. A menudo me veía jugando con la arena hasta que una voz cascada me llamaba de lejos. Entonces yo salía corriendo.

Yo atribuía estos sueños a las pláticas con mi hermana. En ocasiones no la acompañaba al jardín y me quedaba sola en el dormitorio tratando de soñar cosas normales, aunque casi nunca sucedía. Varias veces me vi en compañía del dueño de la voz, « supe» que era mi abuelo y que su nombre era Rak. Tenía ojos grises y mirada bondadosa, sus cabellos eran largos y blancos. Me explicaba las cosas de ese lugar, como el porqué del color del mar, (microorganismos), y como influían la luna y el planeta anillado en la frecuencia de las mareas. Su saber era vasto y le gustaba compartirlo conmigo.

Una noche en que no quise salir a ver las estrellas, Elisa se puso terca preguntándome el porqué y tuve que platicarle mis visiones. Su mente, práctica y ágil dio con una posible explicación:

—Seguramente reencarnaste en la Tierra, pero viviste antes en otro lugar. Tal vez estés recordando tu vida anterior. —En su voz había un ligero toque de envidia.

Sus palabras me cimbraron. Era verdad que esos sueños se sentían muy reales y que yo sentía una conexión emocional con ese sitio que aparecía en mi mente. Entusiasmada, me pidió que lo intentara dibujar, y también a las personas que veía. Le hice caso y llené un cuaderno entero de dibujos equivalentes a un montón de recuerdos.

—¿Por qué habrás reencarnado en la Tierra?

Por supuesto, yo no tenía idea, y no estaba segura de que fuese verdad, a veces sospechaba que todo era producto de nuestra imaginación.

Entonces sucedió el accidente.

Un choque en el auto familiar nos puso a todos en mala situación, llevándome yo la peor parte. Según supe después, estuve internada más de tres meses debatiéndome entre la vida y la muerte. Nadie podía sospechar que aunque mi cuerpo estaba en el hospital, mi conciencia estaba en aquel mundo. De repente todo se tornó más claro y lógico.

El planeta tenía un nombre impronunciable y los habitantes nos comunicábamos unos a otros con el pensamiento. En cuanto a complexión no había mucha diferencia con los humanos. Como mi «abuelo», teníamos todos los ojos grises y los cabellos blancos. Las ciudades eran de cristal y éramos capaces de trasladarnos sin vehículos, usando solo nuestras conciencias. Pasé mucho tiempo con Rak, fue cuando supe con certeza que era un «sanador», había nacido con un don increíble que me había heredado. Fue mi maestro en técnicas médicas y protocolos para tratar diversas enfermedades. Yo absorbía todo como una esponja y día con día iba adquiriendo más sabiduría y destreza.

Un día, ya no me encontraba en el planeta del mar violáceo, sino en una cama de hospital. saliendo de un coma. Nunca más pude volver a soñar con ese lugar.

Mi hermana es ahora una conocida astrónoma y yo una celebridad médica. Ya desde la secundaria fui reconocida como una niña prodigio y entré a la facultad de medicina muy joven. Ahora mismo me encuentro realizando un trasplante muy especial. La cabeza de un cuadripléjico en el cuerpo de una persona con muerte cerebral. Las vengo haciendo desde hace ya varios años y con una tasa de efectividad del cien por ciento. Aunque soy conocida mundialmente por ese procedimiento tengo otros muy novedosos y efectivos. De noche, continúo con la costumbre de observar el cielo nocturno. Evoco en mi mente los recuerdos de ese planeta de nombre extraño, con su mar violeta, su luna rojiza y su vecino con anillos, y el tiempo compartido con Rak. Sonrío. Todo lo atesoro en mi corazón.

Autor: Ana Laura Piera

https://bloguers.net/literatura/suenos-de-otro-mundo/

44 comentarios en “Sueños de otro Mundo.

  1. Muy bueno tu relato, te engancha desde el primer momento, tirada en el jardín viendo las estrellas y luego todo lo que viene, ese reencarnar en este planeta para tener que cumplir con alguna misión o aprender lo que falta para seguir el viaje. Un abrazo grande, gracias

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  2. Una historia muy tierna y emocional pero con mucho contenido y profundidad que realmente toca temas muy interesantes del alma y la conciencia humana y de nuestro lugar en el universo.
    Muchas gracias por compartir este relato.

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      1. Ficción y realidad, y quizá la ficción aún más real. Creo en esa transmisión de las conciencias, creo en deambular con la mente, creo en soñar tirada en el jardín y creo también que a veces se regresa siendo un médico brillante y parece haber sido todo un sueño, que es más que real, el preludio de lo que vendrá: paz, amor, nada de dolor.

        Magnífico relato. Gracias Ana, saludos.

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  3. Ana me encantó tu relato. ¡superlike!
    Yo soy de las que creen en la reencarnación porque justo tengo sueño tan vívidos que parecen recuerdos, y luego mis sueños están fuera del contexto de mi vida cotidiana, es decir, no tienen ni relación con lo que hago el día a día.

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  4. Ay!! cuanto me gustó, tanto que se me hizo corto, has conseguido que desde el principio hasta el final estuviese enganchada. Una buena mezcla de la familia, los sueños, y lo que podemos llegar a ser. Felicidades. Un abrazo.

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  5. ¡¡¡IMPRESIONANTE!!! 👏🏼👏🏼👏🏼
    ¡Si ya sabía yo que tú eras extraterrestre! 😝
    Esa imaginación desbordante, esa capacidad de describir lo inexpresable, ese talento para transmitir taaaantas emociones. 🥰🥰🥰
    Solo me asalta una duda, yo tengo el pelo largo y blanco, ¿seré paisano planetario tuyo? 😂😂😂
    ¡¡¡Qué Chido!!! *
    Un abrazo, maravillosa escritora. 🤗😊👍🏻

    (* Espero no haber dicho una barbariá, que lo he buscao en el Interné 😅)

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  6. ¡Vaya relato! Cada uno me gusta más que el otro. Primero estaba fascinada con las hermanitas mirando las estrellas sin imaginar el giro que tomaría. En verdad Ana, la mitad de tu vida la vives en otros mundos que conoces estupendamente!

    Felicidades, me encantó.

    Abrazos!

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    1. Jajaja Maty, sí me queda la expresión de que «vivo en otro mundo» , puedo ser muy despistada y cometo cada burrada, jajaja. Gracias por leerlo, este relato lo estuve trabajando varios días y al final hasta me encariñé con la protagonista. Te mando un abrazote.

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  7. ¡Hola, Ana! Un relato que nos conecta con el universo, ¿te imaginas que cada uno estuviéramos conectado con otro ser de otro mundo? ¿Que llegáramos a compartir esas realidades tan distintas? El coma es un estado de conciencia del que se sabe poco, bien pudiera ser un medio para ello. Estupendo relato. Un abrazo!

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  8. Maravillosa historia, Ana! Me gustó de principio a fin. No solo abres la puerta a un mundo onírico, es otro mundo del que posiblemente tengamos mucho que aprender. Y tu protagonista le ha sacado un provecho enorme para volcarlo en bien de la Humanidad. Me encantó.
    Un abrazo

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  9. Un relato genial, Ana
    Como he leído en comentarios anteriores, empiezas con un relato tierno y lleno de emoción que me ha dado hasta envidia, al sentir la relación tan cercana de esas hermanas, y luego nos llevas a otros temas, profundos también, que te hacen pensar. Me ha gustado mucho, y sobre todo el final, ojalá se llegara a ese momento de avance en la ciencia.
    Saludos

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  10. Muy, muy hermoso, Ana, de verdad. Habrá quien se muestre escéptico y considere que los sueños son meras creaciones mentales, pero yo diría que son algo más que eso, y que probablemente, como apuntas, recordamos, revivimos y viajamos a otros mundos, otros planos de la existencia, otros niveles de conciencia, otras vidas, etc.
    Muy sugerentes todas las imágenes y las emociones que vuelcas.
    Te invito a leer una cosa. Quizá deberías (me encantaría). Lo escribí hace tiempo, en el primer blog que creé. Describo un sueño que realmente tuve, o sea que no es mera creación literaria. Pero apunta, o estoy convencido, a que fue mucho más que un sueño, por las cosas que vi y experimenté. Aquí está…
    «El OVNI que impactó contra mi entrecejo». Le puse un título algo llamativo para así captar más la atención, lo reconozco. Pero el título a la vez no es una exageración.

    El OVNI que impactó contra mi entrecejo


    Ah, deberías corregir un detallito, sobre Rak: no es «un saber muy basto», sino «vasto» (extenso).
    Un abrazo.

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    1. No sabes como te agradezco la corrección. Se me pasó horrible y nadie me decía nada. Mil, mil gracias por tu oportuna corrección, tu comentario y por la recomendación de tu relato. Claro que pasaré a leerte. Saludos.

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