E L L A

Mi participación en Concurso de Relatos XXIV edición: REBECA, de DAPHNE DU MAURIER

ELLA

Desde la cocina me llegaba el olor del café que preparaba mi hermano Antonio. Me levanté y el piso de madera crujió ante mi peso pues soy un hombre bastante corpulento. A ese ruido estaba más que acostumbrado, pero me hizo pensar en lo que estaba debajo de mí. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal y apresuradamente me puse mis pantuflas y me dirigí a la cocina. Antonio estaba sentado en el pequeño desayunador y con una taza de café. Me serví yo también y me senté frente a él. Los dos nos miramos por un segundo, esperando que el otro hablara, para después esconder nuestra vista en el humo que despedían las bebidas.


—Habrá que quitar esa silla —dijo al fin.


La miré. Era una silla de desayunador común y corriente, muy usada, tanto, que en el asiento tenía la huella dejada por los cientos de veces que un enorme trasero se había sentado ahí. Me quedé pensando en cómo solemos deformar las cosas con el uso cotidiano: mis pantuflas por ejemplo, deformadas por mi pisada fuerte, los escalones que iban hacia el sótano, que de tanto subir y bajar lucían desgastados, esa silla…


Antonio se levantó con su taza y se fue. Yo me preparé unas tostadas con mermelada de higo casera. Ya solo quedaba un frasco y no habría más. Las manos que solían prepararla ya no existían. El sabor del higo, aunque dulce, en mi boca se hizo amargo. Dejé las tostadas a la mitad y me fui a vestir para iniciar mis labores en la vieja granja donde vivíamos.


Recuerdo que Antonio estaba alimentando a los animales y yo me subí al tractor. El ruido de la máquina me envolvió y lo agradecí, pues atenuaba un poco el estruendo de mis pensamientos.
Terminé de arar y decidí fumar un cigarrillo en la pequeña caballeriza donde teníamos a Falco, nuestro único caballo. Era un animal poco agraciado, pero muy noble. Se acercó confiado hacia mí y pegó su hocico en mi chaqueta, buscando los premios habituales: trozos de manzana o zanahoria que en ocasiones le llevaba.


—Lo siento Falco, hoy no hay nada—le dije.


Desde la caballeriza, vi a mi hermano salir de la casa con la silla del desayunador. La fue a poner en el lugar donde últimamente poníamos las cosas que nos hacían daño. De los dos, Antonio era el más calculador, el más pensante, en cuanto a mí, era el impulsivo. Fui yo quien había golpeado hasta matar y él quien había divisado un plan para ocultar el cuerpo en el congelador del sótano, ahora convertido en cripta. Como si pudiera asomarse a mis pensamientos Falco se alejó de mí, nervioso.
Afortunadamente poca gente nos visitaba. No teníamos familia. Ni Antonio ni yo nos habíamos querido casar nunca y menos tener hijos. No habría nadie que hiciera preguntas incómodas. Y si algo surgía siempre podíamos decir que estaba indispuesta.
Antonio se acercó a donde estaba yo.


—¿Tu ropa?
—La quemé como me dijiste.
—Bien.


Mi ropa había quedado empapada en su sangre. Cada golpe propinado le había machacado el rostro hasta dejarlo casi irreconocible. La ira venía desde muy dentro, una ira antigua, nacida de la impotencia. Se remontaba a las noches en que siendo niños, ella entraba a nuestro cuarto y se acostaba entre nosotros. Las caricias que nos hacía nos dejaban asqueados, pero no teníamos permitido llorar ni decir nada. Aquellas visitas nocturnas habían durado muchos años hasta que un día Antonio se le enfrentó y no la dejó entrar. Ese día sin embargo, el sufrimiento no terminó, pues como las cosas que se deforman con el uso, nuestros espíritus estaban quebrantados ya. Marcados de por vida.
Uno piensa que muerto el perro se acaba la rabia; pero su presencia estaba en todo. A veces me parecía verla pasar. De repente se escuchaban ruidos inexplicables en el sótano. En ocasiones, estando Antonio y yo en la cocina olíamos su perfume viejo. Por las noches nos daba miedo caer dormidos pues muchas veces la soñábamos.


Al final decidimos quemar la granja con todo dentro. Antonio volvió a poner lo colocado en el sótano en sus lugares habituales. Nos aseguramos que todo ardiera, incluso nuestros animales y… Falco. Perderlo ha sido lo más doloroso que he tenido que experimentar en mi vida adulta.
La granja ardía y Antonio y yo íbamos ya en el auto con rumbo desconocido. De repente un olor horrible a carne chamuscada impregnó todo. Antonio que iba manejando frenó violentamente. Nuestras miradas desoladas se cruzaron entre sí

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

65 comentarios en “E L L A

  1. Hola,
    Leí por ahí que recién te incorporas al Tintero. Te felicito tanto por tu historia como por participar de este grupo en el que encontrarás gente muy talentosa.
    El relato es impecable y tremendo. Me hizo acordar a un cuento de Borges en el que dos hermanos comparten silenciosamente una mujer, hasta darse cuenta de que esa relación los iba a separar y uno de ellos la mata.
    Tu historia tiene, creo, otros vericuetos psicológicos y otra conclusión.
    Me ha encantado y creo que merece un buen lugar en el podio del concurso.
    Hasta la próxima historia.

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  2. Hola, Tigrilla. He visto que mandabas un relato aunque David (el administrador del Tontero) todavía no te ha colocado en la lista de relatos y quería comentarlo. Me ha costado llegar porque copiando la dirección que has puesto no me abría esta página. Sería conveniente que la revisaras. Como no te he leído nunca supongo que es tu primera participación. No sé si sabrás que tenemos los participantes costumbre de leer y comentar los relatos de otros (es voluntario) y también de puntuarlos.
    Este relato me ha parecido francamente intrigante. No había manera de quitarse de encima a la vieja y has recurrido al fuego, muy simbólico como en Rebeca, pero ni aún así lo consiguen. Por señalar algo, me ha parecido que al principio del relato hay demasiada explicación. Ha sido un placer leerte. Saludos.

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    1. Hola Isan. Efectivamente soy «nueva» en el Tintero. Me parece genial comentar, no sòlo para agradar sino para pulir de algùn modo nuestra forma de escribir. Gracias por tus observaciones. Saludos!

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  3. ¡Bienvenida a esta iniciativa, Ana! Gracias por participar con este relato en esta edición del concurso dedicada a Daphne du Maurier y su inmortal Rebeca. Cualquier duda que se te presente no tengas reparo en planteármela. Un abrazo y suerte!!

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  4. Muy buena entrada! Una narrativa que si bien deja la incógnita que no tendrá respuesta, se desliza revelando las miserias de dos hermanos, que vivirán su karma hasta el final de sus vidas. Un cálido saludo.

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  5. Es un relato fuerte, que responde perfectamente al reto planteado, los dos hermanos quedaron marcados para siempre por la presencia de la difutna de la cual no pueden escapar, sus espiritus han quedado pues «usados», no pudieron hacer «borron y cuenta nueva». De estos personajes se puede sacar miles de historia. Me ha gustado tu narrativa. te deseo muchos exitos.

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  6. Hola, Ana! Bienvenida al Tintero de Oro. Espero que te lo pases muy bien y que la experiencia te resulte interesante.
    Tu relato está francamente bien, me ha gustado mucho tu manera de escribir. Como acostumbra a suceder cuando se mata a una persona, en especial a alguien muy allegado como una madre, los remordimientos, como perros rabiosos, no sueltan fácilmente a su presa. Un abrazo!

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  7. Hola Ana,
    Te doy la bienvenida. Yo solo llevo dos participaciones así que también estoy conociendo a la gente de esta interesante comunidad. Tu relato lleva esa «semilla del mal» intrínseca al terror y me ha sorprendido el fuego final y la liquidación del pobre Falco. Te deseo mucha suerte.

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    1. Gracias Matilde! Este tipo de relato «intenso» te aseguro que incluso al escribirlo se siente estremecedor. Dudé en ponerlo porque sé que a veces resulta chocante para algunas personas, pero creo no lo deja a uno indiferente. Gracias de nuevo por tus palabras!

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  8. Hola Ana, bienvenida a Tintero, compañera.
    Me pareció interesante lo de las huellas que los humanos dejamos en las cosas, al contrario, si las cosas dejaran su impronta en las personas, tendría una connotación diferente.
    Quien iba a decir, que en esa atmósfera cotidiana y casera (hasta la mermelada de higo es casera), de primera hora de la mañana en la cocina, desayunando dos hermanos tranquilamente… ocurrieran las cosas que sucedieron.
    Me gustó mucho esa calma inicial abocada a tanto dolor y sufrimiento, hasta el suceso-deceso (asesinato), final.
    Hay despistes de acentos, guiones de diálogos cortos por largos, que con una revisión se soluciona, pues la historia, desde luego, merece la pena.
    Enhorabuena Ana, me gustó mucho mucho.

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    1. Gracias Isabel, sí le voy a dar una revisión. El guión largo es complicado de poner en mi teclado pero debo ver una forma y los acentos me los pone al revés no sé porqué. No dudo que también haya algunos acentos faltantes. Gracias por tus observaciones!

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  9. Hola Ana, segunda vez que intento hacerte un comentario, a ver si esta vez…
    Lo primero, bienvenida a Tintero, compañera.
    Me pareció interesante lo de las huellas que los humanos dejamos en las cosas, al contrario, si las cosas dejaran su impronta en las personas, tendría una connotación diferente.
    Quien iba a decir, que en esa atmósfera cotidiana y casera (hasta la mermelada de higo es casera), de primera hora de la mañana en la cocina, desayunando dos hermanos tranquilamente… ocurrieran las cosas que sucedieron.
    Me gustó mucho esa calma inicial abocada a tanto dolor y sufrimiento, hasta el suceso-deceso (asesinato), final.
    Hay despistes de acentos, guiones de diálogos cortos por largos, que con una revisión se soluciona, pues la historia, desde luego, merece la pena.
    Enhorabuena Ana, me gustó mucho mucho.

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    1. Muchas gracias! desde luego le harè una revisiòn al texto. Tengo un problema con los acentos que me los pone al revès (ya he intentado arreglarlo pero nada) aùn asi, debe haber acentos perdidos y bueno el guiòn largo es un dolor de cabeza. Te agradezco tus comentarios y sugerencias. Saluldos!

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  10. Hola, Ana. Bienvenida al Tintero. Ha sido un placer leer este relato que nos traes al concurso, es una buena aportación al homenaje a Rebeca.
    Espero que disfrutes de este grupo creativo, es muy enriquecedor, te lo digo por experiencia.
    Un saludo.

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  11. Hola, Ana. También a mi me ha gustado mucho el relato. La melancolía de la primera parte no hace sospechar en absoluto lo que sucede en la segunda. Me ha gustado el guiño del fuego a «Rebeca» y esa maldad del personaje ausente. Mucha suerte y bienvenida.

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  12. Hola Ana, vaya par de psicópatas que te han salido en tu relato, por cierto me ha gustado mucho. Relato duro en parte por el contraste entre la naturalidad con la que comienzan el día y lo que tenían entre manos. Muy acertada la reiteración de los aromas para resaltar la presencia de Ella y la angustia psicológica de los dos hermanos.

    Un abrazo y suerte en el Tintero de Oro.

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  13. Hola, Ana Laura. Tremenda e impactante tu historia que no escatima detalles para mostrarnos la brutalidad con que actúan los protagonistas. Describes muy bien el motivo de su criminal conducta y también las fatales consecuencias, cuando los hermanos se dan cuenta de que nunca podrán librarse de la omnipresencia de su odiada madre.
    Mucha Suerte en El Tintero. Un abrazo.

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  14. ¡Hola, Ana!
    Intrigante relato con un fuerte componente psicológico y emocional. Después de algunas pistas nos conduce al nudo o parte central de la historia, donde queda expuesto el matricidio por parte de ambos hijos, que justificadamente deciden poner fin a los abusos que ejercía su madre con ellos. No obstante y como sucede en la novela de Rebeca, nos planteas también un desenlace donde el elemento del fuego no logra exorcizar la presencia de la mujer malvada.
    ¡Felicidades! y mucha suerte.
    Un saludo.

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  15. Hola, Ana. Bienvenida. Tu relato cumple el reto.
    .Es un texto muy doloroso, pero lo has expresado de manera adecuada.
    Me permito un señalamiento a partir de mi opinión: Mantener el tiempo verbal en el relato; empiezas en presente y desde el segundo párrafo sigues en pretérito,
    Suerte en El Tintero.

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    1. Hola! gracias por tu comentario, lo aprecio mucho. No estoy de acuerdo en que el relato debe mantener por fuerza una secuencia lineal. En este caso creo se entiende perfectamente lo que està pasando sin confundir al lector. El protagonista se levanta (presente) y despuès los hechos pasan a un pasado pero no es un pasado lejano sino un pasado inmediato. Creo es cuestiòn de estilo. Incluso el ùltimo pàrrafo està en presente con toda la intenciòn de meter al lector en el carro con ellos. En fin, estamos para aprender y no sòlo obtener comentarios halagadores. Gracias de nuevo!

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  16. Una historia increiblemente bien contada, una historia brutal sobre el mal que puede hacer, en este caso, una madre abusadora. Una historia hasta cierto punto terrorífica, pues si su desarrollo ya pone los pelos de punta, su final es increíble, el resultado del dominio del mal y de la mente sobre quienes han cometido un asesinato, por justificado que sea.
    Un relato impactante, que no puede dejar indiferente a nadie.
    Un abrazo.

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  17. Estos dos lo calcularon todo con detenimiento y precisión. Su víctima parece que nadie la echará en falta.
    Muy bien contada toda la historia, con todo lujo de detalles, y con unos personajes truculentos .
    Un saludo y suerte

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  18. Hola Ana. Es la primera vez que te leo y me gusta como escribes. Es este un relato crudo, en el que los dos hermanos no se han librado nunca (¿cómo sería posible hacerlo?) de esos abusos sufridos en su niñez y que los han marcado de por vida. Aunque no se dice expresamente en el relato, se adivina la figura de una madre abusadora, que a buen seguro jamás pensó terminar así a manos de sus víctimas. Buen relato, mucha suerte y un abrazo, Ana.

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  19. Hola, Ana
    !Bienvenida al Tintero de Oro!
    ¡A mí me ha gustado! porque es un relato marcado por ese secreto familiar. Un secreto aberrante que descarga su retorcido sadismo sobre los hermanos, el cual los forza a deshacerse de ella con ese elemento que destruye todo mal y purifica.

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  20. ¡Qué maravilla de relato! Me ha encantado y a la vez me ha tenido en vilo. Es inquietante. No hay párrafo que no aparezca Ella de una u otra manera. El de la silla con la deformación de sus posaderas, me ha parecido fantástico. Al final se deciden por el fuego purificador, pero ni por esas. El desenlace es el comienzo de una pesadilla que no les traerá nada bueno.

    ¡Felicidades, Ana y suerte en el Tintero!

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  21. Vaya relato más perturbador, Ana. Esa figura invisible, borrada de la faz de la tierra a causa de su pecado, estará siempre presente para nuestros dos protagonistas, socavando más y más su naturaleza, como un cáncer incurable.
    Buen relato el que presentas en esta edición del Tintero. Mucha suerte.

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  22. Hola, Ana. Es la primera vez que te leo y te diré he quedado gratamente sorprendido. La condición de la presente edición del concurso se cumple a la perfección con esa «presencia» que no les abandonará nunca, por lo que el reto está más que superado. El relato está muy bien estructurado, y tanto el hecho que da origen a todo como la decisión-acción final son drásticos y se complementan cerrando el círculo de la trama. ¡Enhorabuena!
    Te deseo mucha suerte en «El Tintero», compañera, y te envío un fuerte abrazo.

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  23. Bienvenida Ana! Me ha gustado mucho tu propuesta, juegas un poco al despiste, nos creemos que los dos hermanos lloran a su madre pero nada mas lejos de la realidad. Me encanta el estilo narrativo que va insinuando al inicio y deja la cruda realidad al final. Enhorabuena compañera!

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  24. Gracias por esta propuesta. Buen relato que tal vez necesite un par de vueltas en los tiempos verbales utilizados. El presente de los cuatro primeros párrafos, parece diferente del presente en el último párrafo. Por medio de estos dos presentes, hay pretéritos con diferentes aspectos e incluso diferentes modos. Como solo existe un narrador en primera persona que a su vez es el personaje protagonista, el lector/lectora puede sentirse confundido tal como parece que le sucedió a Beba Pihen y a mí. De cualquier modo no es solo una cuestión de mantener una secuencia lineal tal como apuntas. En el lenguaje narrativo cabe cualquier libertad en cuanto a la estructura de la secuencia. Lo que resulta más difícil que el lector/lectora asimile es la incoherencia entre la voz narradora y los elementos por donde transita, sobre todo en las conjugaciones verbales. No en vano, estas conjugaciones son las que ayudan a soportar la trama de cualquier historia.
    En fin, te ruego tomes mi comentario como una opinión tan despreciable como la de cualquiera (EMDO). Quede claro, que es tu relato y ese es el único valor y potencial.
    Quede claro también mi agradecimiento por el trabajo que ofreces y la oportunidad de leerlo.
    Un abrazo y salud

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  25. Estremecedor relato Ana, por la situación que narras en él, las heridas que deja en el alma un abuso de ese calibre, no lo cura nada. Lo has narrado de forma magistral, dejando ese sabor amargo de la mermelada en cada latido del corazón, cuando la mirada recorría cada frase. Un abrazo Y mi enhorabuena por el relato.

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  26. Tremendo relato con el que participas. Es doloroso comprobar como ciertas actitudes indeseables de los adultos influyen de por vida en los niños, y estos las asumen como culpas propias,. No es de extrañar tanta psicopatía y trauma en ciertos seres que intentan borrar esos fantasmas a golpes.
    Un abrazo y se bienvenida.

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  27. Muy buen relato, Ana. El fuego que intenta hacer desaparecer el horror, pero que no lo consigue; la muerte que busca la redención de quién ha estado sufriendo por un ser malvado; la huida…muy lograda la inspiración en Rebeca, pero a la vez, muy diferente a aquella historia. Mucha suerte. Un saludo.

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  28. Hola Ana!!! bienvenida, gracias por dejarme tu comentario. Bueno, bueno el fondo de esta historia atrapa. En este caso me he centrado en una lectura sin tener en cuenta detalles gramaticales, veo algunos que compañeros ya te lo han mencionado. Me gusta conforme avanza la trama, tal vez por que voy tomándole gustillo a lo macabro. Dejar el final abierto da para seguir ¿el espíritu de la madre? hay criaturas que son malditas hasta muertas. El abuso de los hijos por parte de la madre; has tocado un tema que no es nada conocido. De hecho, solo recuerdo ese que salió en mayo, a una hija; o el caso ( de esto hace ya muchos años) de los dos padres con sus tres hijos. Creo que es el verdadero fondo de la historia. Gracias. Aprovecho para felicitar estas fiestas y desearte un feliz año nuevo!!!

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